(Especial)

MAYAGÜEZ, Puerto Rico - Además de su brillante carrera de Grandes Ligas con Azulejos, Cachorros y Medias Blancas, el dominicano George Bell es toda una leyenda de la Serie del Caribe.

Y como directivo de la Confederación de Peloteros Profesionales del Caribe, el oriundo de San Pedro de Macorís sigue siendo una figura en estos certámenes.

"La Serie del Caribe siempre va a ser uno de los momentos más emocionantes del béisbol latino", le dijo Bell a LasMayores.com en el dugout de local del Estadio Isidoro "Cholo" García. "Viene siendo la Serie Mundial de Latinoamérica. Estamos por aquí disfrutándola".

A mediados de los años 80, Bell puso a gozar a la fanaticada de su país, arrasando en dos Series del Caribe consecutivas.

En las ediciones de 1984 y 1985, bateó .435 y conectó tres jonrones en cada oportunidad, en un total de 46 turnos al bate. Fue nombrado el Jugador Más Valioso de la versión de 1985, cuando ayudó al Licey a conquistar una de sus 10 coronas, por mucho la mayor cantidad en la historia del evento.

"Me fue bien en un campeonato con los Tigres del Licey", dijo Bell, quien fue ingresado al Salón de la Fama de la Serie del Caribe en el 2004 en Santo Domingo. Es poco decir.

DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
Andan por aquí en representación de la Confederación de Peloteros Bell y su compatriota Mario Melvin Soto, ex lanzador de Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati en los años 80. Son dos de los mejores peloteros dominicanos de su época (siendo Bell uno de los más destacados de todos los tiempos), y su legado sigue vigente.

Cuando el quisqueyano Carlos Peña firmó con los Cachorros de Chicago en diciembre pasado, señaló que de niño seguía a los Cubs por televisión y que estaba contento de jugar en un equipo que había tenido en sus filas a George Bell (en 1991).

"Me siento orgulloso y regocijado porque tenga peloteros profesionales que son mis seguidores", dijo al respecto Bell, ahora de 51 años de edad. "Yo fui seguidor de César Cedeño, Ricardo Carty. Eso se pasa de generación a generación".

Por supuesto, Bell dejó su marca en el béisbol de Grandes Ligas para sus seguidores en la República Dominicana, convirtiéndose en el primer Jugador Más Valioso quisqueyano en la Gran Carpa al ganar la distinción en la Liga Americana en 1987. Ese año conectó 47 jonrones (marca de la franquicia quebrada en el 2010 por su compatriota José Bautista, quien disparó 54) y empujó 134 carreras, líder del Joven Circuito.

En total, terminó con 265 estacazos y 1002 impulsadas en una trayectoria de 12 temporadas.

"Fui un pelotero honesto, tuve una carrera bien linda", dijo Bell. "La disfruté".

Ahora en Mayagüez, Bell deja en claro con cuál equipo está sus simpatías: los Toros del Este de R.D.

"Que le metan duro. Vamos a ganar".