La historia de los Caribes de Anzoátegui durante la temporada 2010-2011 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional ha sido poco menos que material digno para cualquier guionista de cine.

Hace apenas un par de años atrás, una amarga disputa gerencial hizo peligrar la propia existencia de la franquicia, llegándose a pensar en su mudanza o en su liquidación. La triste situación se trasladó al terreno, con un Caribes condenado al sótano de la tabla de clasificación.

Era difícil reconocer al Caribes que en otros años había sido tierra fértil para cultivar talentos de la talla de Magglio Ordóñez, Víctor Martínez, Carlos Zambrano, Carlos Silva, Omar Infante, entre muchos otros.

La reconstrucción de Caribes comenzó, y uno de los pasos que se dio fue el contratar como manager a alguien que si bien tenía amplia experiencia dentro de los círculos del béisbol, y era sumamente conocido, no tenía bagaje como estratega.

Pero el dominicano Julio Franco llegó a demostrar que, como dice el refrán, "Más sabe el diablo por viejo que por diablo".

El nativo de Hato Mayor, República Dominicana, pasó 23 temporadas en las Grandes Ligas, siete de las cuales vistió los colores de los Bravos de Atlanta. Allí aprovechó y aprendió el estilo de manejar del legendario Bobby Cox, quien se retirara la pasada campaña.

"Esta ha sido una tremenda experiencia, he aprendido mucho de los otros managers, al igual que los peloteros de los otros equipos y de mis propios jugadores. Es enriquecedor el poder aprender como se juega al béisbol en el sistema de la Liga Venezolana, dentro de un campeonato muy reñido, todos estuvimos muy cerca; esto es sin duda como el Derby de Kentucky, llegan los primeros cinco caballos y se quedaron tres fuera", expresó Franco durante las finales del torneo venezolano. "Esperaba una temporada fuerte, con todo y eso no se puede ir a la guerra pensando que siempre vas a matar, sino tratando de sobrevivir".

Y vaya que sobrevivieron. Una clasificación en los primeros puestos durante la temporada regular, para luego ser el primer equipo con lugar asegurado en la final, dice mucho de la labor de motivación y estrategia que Franco llevó a cabo, aunque en más de una oportunidad tomó decisiones en el terreno que provocaba el estupor de propios y extraños. Con todo y eso, rió de último.

Nunca dejó de tener presente que factores como su poca experiencia como manager, y la teórica ausencia de talento establecido dentro de Caribes, hacía verlos como el equipo que pocos veían con posibilidades de llegar lejos.

"La gente no creía en nosotros; pero quienes estuvimos en este clubhouse siempre confiamos desde un primer momento y nos mantuvimos unidos, sí, tuvimos nuestras diferencias de vez en cuando pero siempre las supimos resolver entre nosotros, este es un equipo muy unido y gracias a Dios pudimos obtener la victoria", indicó.

El factor religioso siempre estuvo presente: la fuerte convicción cristiana de Franco lo hizo dedicar los triunfos de su equipo al Señor. Nunca dejó de orar, y siempre inició con una plegaria las celebraciones de Caribes, al clasificar a las semifinales, llegar a la final y al coronarse como campeones de Venezuela.

Ahora, Julio Franco, en su temporada de inicios, le toca dirigir a Caribes de Anzoátegui en la Serie de Mayaguez. Nada mal, para ser primera vez como manager.