(Especial)

MAYAGÜEZ, Puerto Rico -- En los anales del béisbol puertorriqueño se destacan los nombres de Roberto Clemente, Orlando "Peruchín" Cepeda y Roberto Alomar, los tres inmortales de Cooperstown nacidos y criados en la Isla del Encanto.

Entre los tantos otros peloteros boricuas que se han hecho sentir en Grandes Ligas en algún momento, está el nombre de Guillermo "Willie" Hernández, quien brilló a mediados de los años 80 con los Tigres de Detroit.

Ahora, tantos años después de su paso por el béisbol profesional, Hernández hizo el lanzamiento de honor antes del Juego 10 de la Serie del Caribe del 2011 entre México y Puerto Rico.

"Para mí es un privilegio, para mí ha sido un honor estar presente", le dijo Hernández, ahora de 56 años, a LasMayores.com. "Sé que el béisbol a mí me dio muchísimo. Me dio la fama, me dio el dinero, la manutención de la familia. Con el béisbol estoy agradecido."

Además de sus conocidas hazañas en Grandes Ligas, Hernández tuvo sus momentos en el béisbol invernal de Puerto Rico con Criollos de Caguas, equipo que ayudó a ganar la Serie del Caribe de 1974 en Hermosillo cuando contaba con apenas 20 años de edad.

"El primer año mío en el béisbol en Caguas, quedamos campeones", recordó el oriundo de Aguada, cerca de la ciudad de Mayagüez donde se celebra este Clásico Caribeño. "Ese año fuimos a Hermosillo y quedamos campeón allá. Fue mi mejor recuerdo porque calificamos como campeón un día antes de arrancar la Serie".

1984, LA TEMPORADA "PERFECTA"
En 1984 Guillermo Hernández tuvo un año de ensueño a nivel de Grandes Ligas. En aquella temporada tuvo marca de 9-3 como relevista de los Tigres, con efectividad de 1.92 y 32 juegos salvados. Encabezó el Joven Circuito en presentaciones con 80 y en juegos terminados con 68.

No sólo se convirtió en el primer boricua en ganar un Premio Cy Young, sino también que fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Americana al ayudar a Detroit a conquistar la Serie Mundial.

"La temporada habla por sí sola", dijo Hernández. "(Empezar con marca de) 35-5...fue una temporada acogedora. Yo, sin darme cuenta, empecé a lanzar y salvar juegos. A mí me daban el lineazo con bases llenas, pero ya había dos outs. Y doble-play después del batazo. Ponchado, otro doble-play, y cerrábamos el juego.

"No había que buscar mucho, porque estaba puesto para nosotros".

Entre recuerdos, homenajes y una interminable sesión informal de firma de autógrafos en el Estadio Isidoro "Cholo" García, Hernández se vio bien agradecido con las atenciones que ha recibido aquí.

"Ahora estoy fuera del béisbol, no estoy participando en ningún evento beisbolero", afirmó. "Pero si el béisbol en alguna ocasión me dio todas esas cosas, ahora es el momento de Guillermo Hernández de darle al béisbol de Puerto Rico."