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NUEVA YORK - Lou Piniella asumió el puesto de manager de los Rojos de Cincinnati en 1990 y rápidamente se dio cuenta de que tenía en sus manos a un equipo con calibre de campeón. Su primer objetivo era tener a todos los jugadores en la misma página - su página.

Ahí es cuando acudió a Barry Larkin, el talentoso shortstop era el pelotero indicado para pasarle el mensaje a sus compañeros.

"Fue un jugador excepcional", le dijo Piniella a MLB.com momentos después de que Larkin fue elegido al Salón de la Fama el lunes. "Era un líder silencioso, pero los jugadores lo respetaban. Realmente significó mucho para los Rojos- y para mí".

Los Rojos barrieron a los Atléticos de Oakland en la Serie Mundial de 1990, con el joven campocorto bateando para .353.

De todos los elogios que Larkin recibió el lunes tras el anuncio, sin duda el mejor llegó de Piniella.

"Es uno de los jugadores más inteligentes que he dirigido", destacó Piniella desde su residencia en Tampa. "Conocía muy bien el juego. Estudiaba a los bateadores y siempre estaba en la posición correcta. Su alcance como shortstop era increíble".

Larkin rebozaba humildad. Después del anuncio el lunes dijo que "eso ha sido siempre parte de mi vida" y la principal razón por la que aprendió a jugar béisbol "de la manera correcta".

El ex campocorto agregó: "Me siento muy honrado por toda esta experiencia, y emocionado por convertirme en el miembro más reciente del Salón de la Fama".

Larkin fue llamado 12 veces al Juego de Estrellas, ganó tres Guantes de Oro, fue el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1995 y se adjudicó nueve Bates de Plata.

El problema para Barry Larkin fue que jugó a las sombras de aclamados campocortos como Cal Ripken Jr., Ozzie Smith, Derek Jeter y Alex Rodríguez. Nunca recibió el reconocimiento que merecía.

"Coincido en que fue opacado de alguna u otra manera por esos jugadores", reconoció Piniella, quien dirigió a A-Rod en Seattle. "Pero eso no debería restarle méritos a lo que significó para los Rojos y al gran talento que poseía.

"Decidió aprender a hablar español para así poderse comunicar mejor con sus compañeros".

Larkin se une a Johnny Bench y Bid McPhell como miembros del Salón de la Fama que jugaron toda su carrera con los Rojos. Es el inmortal No. 48 que jugó toda su carrera para un solo equipo.

Piniella cataloga la elección de Larkin como una buena historia.

"Creció en Cincinnati y fue aficionado de la Gran Maquina Roja", subrayó Piniella. "Es una gran historia".

Larkin, al igual que Ken Griffey Jr., asistieron a la Preparatoria Moeller y de hecho fue seleccionado por los Rojos un par de veces en el Draft. Rechazó un bono por firmar de $50,000 en 1982 para asistir a la Universidad de Michigan donde fue un All-American en dos ocasiones.

Los Rojos lo seleccionaron de nuevo en 1985 y se convirtió en su torpedero titular en 1987, reemplazando al venezolano David Concepción, uno de sus jugadores favoritos en Cincinnati.

Larkin es el primer jugador de Cincinnati en llegar a Cooperstown desde Johnny Bench, Joe Morgan y Tany Pérez, un trío que ayudó a los Rojos a ganar la Serie Mundial en 1975-76.

"Esto lo coloca entre la crema y nata en la historia de los Rojos", dijo Bench. "Se distinguió como un tremendo líder y un pelotero dominante".

O, como lo dijo Morgan: "La elección de Barry Larkin al Salón de la Fama llega en un momento en el que las estadísticas son tan importantes como la prueba visual, y Barry pasa ambas pruebas. Cuando lo veías jugar, sabías que era un pelotero especial".

Encaja perfectamente que Bench, Morgan y Pérez vayan a estar presentes en Cooperstown el 22 de julio cuando Larkin, junto al desaparecido Ron Santo (elegido en diciembre por el Comité de Veteranos) sea enaltecido al Salón.

Larkin le dio dolores de cabeza a los Bravos de Atlanta cada vez que los enfrentó, exhortando al legendario timonel Bobby Cox a decir que "Barry Larkin era un jugador de ensueño. Un tremendo líder con grandes habilidades físicas. Quizás uno de los dos o tres mejores shortstops de todos los tiempos".

Cox agregó que Larkin era la clase de pelotero que escoges "primero o segundo a la hora de armar un equipo de la nada".

Los adjetivos continuaron llegando de Piniella mientras buscaba las palabras correctas para describir a Larkin.

Finalmente, sin titubear, dijo: "Es uno de mis jugadores favoritos, de los mejores que he dirigido en mi carrera. Es un hombre excepcional -- dentro y fuera del terreno.

No hay más que decir.