Consciente de las conjeturas de que su puesto podría estar en riesgo, el mánager de los Marlins Ozzie Guillén dijo estar contento de haber alquilado una casa en Miami en lugar de haber comprado una cuando aceptó el puesto. MIAMI -- Consciente de las conjeturas de que su puesto podría estar en riesgo, el mánager de los Marlins Ozzie Guillén dijo estar contento de haber alquilado una casa en Miami en lugar de haber comprado una cuando aceptó el puesto.

El venezolano dijo que espera volver una segunda temporada con los Marlins el próximo año, pero entiende que otros podrían pensar distinto.

"En este momento todos en la organización están en suspenso", dijo Guillén antes del partido del martes ante los Bravos de Atlanta. "No depende de mí. Si de mí dependiera, me encantaría estar aquí".

Tras adquirir a varios agentes libres, los Marlins aspiraban a ser protagonistas esta temporada, la primera en su nuevo estadio. En vez de eso, los Marlins han sido un fracaso, y la gerencia transfirió a varias figuras antes de la pausa del Juego de Estrellas.

"Todos en este momento deberían sentirse molestos, enojados y decepcionados", dijo Guillén.

Tras asegurar su tercera temporada consecutiva con récord negativo, los Marlins comenzaron la jornada del martes en el último lugar de la División Este de la Liga Nacional con foja de 65-83.

Se prevé que el dueño del equipo, Jeffrey Loria, contemple cambios importantes antes del inicio de la próxima campaña. Tales cambios podrían incluir a Guillén o al presidente Larry Beinfest, si bien ambos tienen contrato hasta 2015.

Loria se ha negado a hablar públicamente sobre los posibles cambios.

La temporada fue mala desde el inicio. Las declaraciones en las que Guillén elogió al presidente cubano Fidel Castro durante una entrevista a una revista causaron enojo entre la comunidad cubana del sur de Florida, y el mánager fue suspendido cinco partidos en abril.