Scott Hairston. (AP)

WASHINGTON -- El guardabosque de los Nacionales, Scott Hairston, fue una ficha de cambio por primera vez en el 2007 y fue en el momento menos indicado.

Los D-backs enviaron al jardinero a los Padres el 27 de julio de aquel año, poco después de que su esposa Jill dio a luz por segunda vez. Con un recién nacido y otro hijo de un año, los Hairston tuvieron que empacar y viajar a San Diego.

Mientras la fecha límite de cambios del 31 de julio presenta divertidas especulaciones para la prensa y los aficionados, Hairston está consciente de cómo las transacciones en esta época pueden traer un poco de caos en las vidas de los peloteros que con frecuencia no tienen decisión en el proceso ni un aviso previo. El 8 de julio, el veterano de 10 años fue cambiado de los Cachorros a los Nacionales, el cuarto canje en de su carrera y el tercero en medio de una temporada.

"Se vuelve un poco menos difícil, pero nunca es fácil", señaló Hairston. "Es difícil hacer esa transición, especialmente si tienes familia.

"Es parte del juego", continuó. "Siempre como jugador, quieres permanecer en un mismo equipo. Pero siendo realista, si quieres estar en este juego durante mucho tiempo, serás parte de varios clubes".

Un canje durante el verano trae retos logísticos y mentales que no suceden en una transacción en el invierno. No existe una temporada muerta para organizar tu vida y no hay Entrenamientos de Primavera para llegar a conocer a tus compañeros. El tiempo para acoplarse es más compacto.

Hairston pudo encontrar un poco de buena fortuna durante su última mudanza. Fue de un equipo aún en reconstrucción a otro que tiene el talento para llegar a la postemporada, aunque ahora las posibilidades siguen disminuyendo. Washington tenía una gran necesidad del potente bate de Hairston, que lo ha hecho un arma valiosa contra los lanzadores zurdos durante su carrera.

Jill también ha hecho bastante para que la transición sea un poco más fácil. Cuando los Cachorros cambiaron a Hairston, su esposa se encargó de los detalles de la mudanza, buscando un hogar para la familia en Alexandria, Virginia, mientras su esposo se subía a un avión para encontrarse con los Nacionales en Filadelfia.

El segundo cambio de Hairston en medio de una temporada trajo otra clase de dolor de cabeza. El 5 de julio del 2009, los Padres lo enviaron a los Atléticos en un canje entre dos conjuntos fuera de la contienda. Hairston registró OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .891 con San Diego en aquel año, lo que le hizo pensar que había establecido su puesto en la organización. También se había acostumbrado a vivir en San Diego y su familia se sentía cómoda allí.

Hairston no quería irse, pero calificó aquella experiencia como "una dura lección" en el negocio del béisbol.

"Justo cuando comencé a pensar que querían que me quedara, me cambiaron", dijo Hairston. "Eso fue difícil. Me tomó un buen tiempo para recuperarme. No fui el mismo después de eso".

Pudo haber sido coincidencia, pero el desempeño de Hairston descendió notablemente por el resto de esa temporada, y los Atléticos lo enviaron de nuevo a los Padres en el invierno. Firmó con los Mets para la campaña del 2011 y jugó dos años en Nueva York antes de firmar con los Cachorros.

"Recordando eso, pude haber sido un poco más fuerte mentalmente durante ese momento", dijo el jardinero. "Era difícil estar motivado en aquel momento. Comienzas a pensar, '¿Por qué sucedió esto?' Pero mientras más lo pensaba, decidí que no podía cambiar nada. Ya sucedió".