LOS ANGELES - Carl Crawford no sabe explicarlo y de seguro no quiere ponerse a ponderarlo. ¿Para qué?

Después de que su carrera como ligamayorista se descarrilara por más de tres años ante las expectativas que pesaban sobre él tras firmar un contrato de US$142 millones con Boston y una racha de lesiones serias y leves, Crawford ha renacido como jugador. En cuanto a los Dodgers de Los Angeles se refiere, no pudo haber elegido mejor momento para hacerlo.

A los 32 años de edad, Crawford luce como el mismo jugador que ayudó a Tampa Bay a convertirse en un contendiente en el Este de la Liga Americana. El miércoles, en el triunfo de los Dodgers por 6-4 sobre los Cardenales en el Dodgers Stadium, Crawford sacó del parque una recta de 96 millas por hora del abridor Joe Kelly.

El cuarto bambinazo de Crawford en estos playoffs, el segundo de cuatro jonrones solitarios que pegó el equipo de Don Mattingly en el Juego 5 de la SCLN, ayudó a los Dodgers a ganar y a obligar un sexto compromiso.

Con dos victorias más, Crawford estaría de regreso en la Serie Mundial, donde el jardinero buscaría un mejor resultado que el que obtuvo con Tampa Bay en el 2008.

Crawford representaba una de varias interrogantes que enfrentaban los Dodgers de cara a la Serie Divisional de la Liga Nacional. Pero a la vez que el gerente general Ned Colletti y Mattingly descartaron a Matt Kemp y no confiaron en la salud de Andre Ethier, vieron algo alentador en Crawford.

Crawford se fue de 20-8 en la última semana de la temporada regular y en días consecutivos conectó su primer triple y su primer jonrón desde el 30 y el 6 de mayo, respectivamente.

"Comencé a sentirme mejor en la recta final", dijo Crawford, quien terminó la campaña regular bateando para .283 con seis jonrones, 31 remolcadas y 15 bases robadas en 116 compromisos. "Afortunadamente, me sentía bien físicamente, mi swing comenzó a mejorar, y eso me permitió buscar lanzamientos que podía mandar lejos. Encontré un ritmo con el que me siento cómodo y me ha estado dando resultados".