Jack Morris ganó tres Series Mundiales, incluyendo la de 1984 con los Tigres. (AP)

Jack Morris ha pasado por este proceso 14 veces.

Ahora, el ex serpentinero de Grandes Ligas se pregunta si el resultado de las próximas votaciones para el Salón de la Fama - la última vez que su nombre aparecerá en la papeleta de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA, por sus siglas en inglés) - será igual que los anteriores.

"Para mí, el Salón de la Fama debe capturar una imagen de cada generación", Morris le dijo recientemente a MLB.com. "En mi generación, sumé 40 victorias más que los demás. No sé qué podrá significar eso, pero aparentemente no tiene suficiente valor".

Quizás el 2014 sea el año del diestro, quien ganó la Serie Mundial con Detroit, Minnesota y Toronto y terminó con 254 triunfos en sus 18 años como ligamayorista.

Un candidato puede permanecer en la papeleta de la BBWAA por un máximo de 15 años, siempre y cuando reciba al menos 5% de los votos. Para ser exaltado al Salón, un candidato debe ser nombrado en por lo menos 75% de las papeletas. En el 2013, Morris recibió el 67.7% de los votos.

De no ser exaltado este año, Morris será elegible para la próxima papeleta del Comité de la Era de Expansión, que será dentro de tres años.

Pero por ahora, Morris aparece en la boleta junto con varios otros lanzadores de renombre, incluyendo a Greg Maddux, Tom Glavine y Mike Mussina--quienes son elegibles por primera vez--y a Roger Clemens y Curt Schilling.

En el 2012, año en el que Barry Larkin fue el único jugador exaltado al Salón, las posibilidades de Morris de ingresar eran pocas, pero su total de votos aumentó a 66.7% después de un 53.5% de los votos en el 2011.

"Les estoy agradecido a los periodistas que me han apoyado porque de lo contrario hubiese quedado descartado desde hace mucho tiempo", dijo Morris. "Y en el último par de años, creo que el asunto de los esteroides ha complicado las cosas. Muchos de nosotros hemos sufrido las consecuencias porque (los cronistas) no sabían qué hacer con los demás. Se trata de algo lamentable, pero no lo puedo corregir. No estoy solicitando votos porque no lo creo necesario".

Morris fue el lanzador más ganador en la Liga Americana en la década de los 80 con 162 triunfos de 1980 a 1989.

"Lo que hice debe hablar por sí solo", dijo Morris. "Estoy orgulloso de ello. Todos los miembros del Salón de la Fama vienen donde mí y me lo recuerdan".

En 13 aperturas de postemporada de por vida, Morris registró foja de 7-4 con efectividad de 3.80; en la Serie Mundial, tuvo marca de 4-2 con promedio de carreras limpias de 2.96 en siete juegos iniciados.

Su actuación más memorable en los playoffs fue por los Mellizos en el Juego 7 de la Serie Mundial de 1991. En dicha ocasión, Morris lanzó 10 entradas en blanco contra los Bravos en el Metrodome para derrotar a John Smoltz. Los Mellizos ganaron el partido por marcador de 1-0 para coronarse. Morris hizo tres aperturas en el Clásico de Otoño ese año y cedió apenas tres carreras en 23 innings de labor.

"No creo que vuelva a suceder algo así", dijo Morris acerca del duelo para la historia que disputó el 27 de octubre de 1991. "Antes pensaba, 'Volverá a pasar. Alguien lo hará'. Pero ya no permiten que un pitcher haga tres aperturas en una Serie Mundial.

"No lo entiendo. En los 80 años, no había inconveniente. El as tiraba los Juegos 1, 4 y 7. Ahora todo es, "No podemos cargar demasiado a los lanzadores'. Es diferente. Definitivamente es una forma diferente de jugar. Cada vez da menos gloria, eso lo puedo asegurar".

Con su labor en el Juego 7 de la Serie Mundial de 1991, Morris grabó su nombre en los libros de historia. Y quizás el 8 de enero, por fin reciba una llamada con buenas noticias del Salón de la Fama.