Yadier Molina. (Jeff Roberson/AP)

JUPITER, Florida -- Los Cardenales no tienen intenciones de disminuir el tiempo de juego del receptor Yadier Molina durante la temporada regular, pero sí han decidido preparar al puertorriqueño para esa dura carga de trabajo al reducir la intensidad de sus entrenamientos esta primavera.

Molina no verá acción el viernes en el juego inaugural de la Liga de la Toronja como parte del plan de los Cardenales de prepararlo lenta y gradualmente para ver acción.

Esta no es una indicación de que Molina está lidiando una vez más con inflamación en su rodilla derecha, problema que lo envió a la lista de incapacitados el verano pasado. Las rodillas del boricua no han sido un problema esta primavera, y Molina ha participado en cada práctica del equipo hasta ahora.

Más bien, esta es una manera en que los Cardenales intentan mantener a Molina apto para los juegos de más importancia.

"Si vamos a ser proactivos y pretendemos darle un poco de descanso, es mejor hacerlo en febrero o principios de marzo", indicó el manager Mike Matheny. "Entonces no tienes que hacerlo en junio o julio. Estamos tratando de manejarlo de manera inteligente. Una vez que estemos en la temporada regular, todo se basará en cómo se siente y cómo le responde su cuerpo".

Molina verá acción de manera regular en la Liga de la Toronja una vez que los juegos de exhibición estén cerca de finalizar. Los Cardenales, como lo hacen con cada uno de sus peloteros, tienen una cifra específica de turnos al bate para Molina esta primavera. También se preocupan de que el boricua le atrape a tantos lanzadores le sea posible para que exista esa familiaridad y confianza de cara a la temporada regular.

Molina se ha convertido en un ícono de durabilidad detrás del plato y ha comenzado al menos 128 juegos como receptor en cada una de las últimas cinco campañas.

Convocado a los últimos cinco Juegos de Estrellas y ganador de seis Guantes de Oro consecutivos en la Liga Nacional, Molina viene de disputar su cuarta Serie Mundial en el 2013 con los Cardenales de San Luis.

A sus 30 años de edad, tuvo lo que fue tal vez la mejor temporada de su carrera, bateando .319 en 136 partidos, con 12 jonrones, 80 empujadas, 44 dobles y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .836.

Además de su Guante de Oro, ganó el primer Bate de Plata de su carrera y terminó tercero en las votaciones para el premio al Jugador Más Valioso de la Nacional.