El coach Dave Duncan y el manager Kirk Gibson. (Matt York/AP)

Por tradición, la máxima rivalidad en el Oeste de la Liga Nacional se ha ceñido entre los Dodgers y Gigantes. Pero cuando los jugadores de Los Ángeles decidieron festejar la conquista del título de división en un estadio ajeno se ganaron a otro adversario: los Diamondbacks de Arizona.

El que Yasiel Puig y compañía decidieran zambullirse en la piscina del Chase Field fue una verdadera afrenta para los Diamondbacks.

Saldar cuentas, tal vez devolviéndole gentilezas en el Dodger Stadium, es el mejor estímulo para los dirigidos por Kirk Gibson, que vienen de dos campañas consecutivas estancadas con balance de 81-81. La cosa no empezó bien al perder los primeros dos juegos de la campaña, disputados en Australia.

"Así es el deporte, eso es una rivalidad, es lindo", comentó el presidente de los Diamondbacks Derrick Hall. "Si tenemos suficiente suerte, tal vez tengamos la oportunidad de celebrar en su estadio y hacerlo con clase".

Como organización, Arizona no se decide por un rumbo definitivo. No hace mucho tiempo atrás la filosofía era de tener un equipo con bateadores de contacto. Ahora salieron a buscar bateadores de poder.

También se han desprendido de jugadores obedeciendo criterios de personalidad más que cuestiones talento, como se produjo al ceder a Justin Upton, Chris Young y Trevor Bauer.

Pero hay que reconocer que el gerente Kevin Towers fue un genio cuando se decidió darle al primera base Paul Goldschmidt un contrato de cinco años por 32 años de dólares antes de la pasada temporada. Goldschmidt procedió a batear .302, lideró el circuito con 125 remolcadas y compartió la punta de jonrones con 36.

En apenas su segunda campaña completa en las mayores, Goldschmidt escoltó a Andrew McCutchen en la votación del Jugador Más Valioso, además de ganar el Guante de Oro. Y fue el líder del equipo con sus 15 bases robadas.

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MÁS PODER:

Los Diamondbacks decidieron que tenían que añadir un toletero extra para acompañar a Goldschmidt, así que en un cambio a tres bandas soltaron al jardinero central Adam Eaton -a quien hace un año tenían señalado como su futuro primer bate- y al zurdo Tyler Skaggs por Mark Trumbo. El nuevo jardinero izquierdo conectó 34 jonrones con los Angelinos de Los Ángeles la pasada campaña.

Después de los 36 cuadrangulares de Goldschmidt, el Diamondback que más cerca estuvo de esa cantidad fue el tercera base venezolano Martín Prado con 14. Goldschmidt y Prado fueron también los únicos que lograron pasar de las 50 remolcadas.

El jardinero venezolano Gerardo Parra fue el otro que dio la nota junto a Goldschmidt al batear para .268 con 48 impulsadas, incluyendo sus mejores totales en jonrones (10), dobles (43), hits (161) y carreras anotadas (79).

Al fijar un récord del club con 17 asistencias, Parra repitió con un Guante de Oro en el bosque derecho. El año anterior lo había hecho en el izquierdo, con lo que se convirtió en el primer jugador en ganar el laurel en dos posiciones de los jardines.

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LO QUE DEBE SALIR BIEN:

Si la intención es bajar de su pedestal a los Dodgers, un rival que dispone de un gran poderío económico, Arizona precisa revertir varios de los factores negativos que pesaron en su contra en 2013.

Las lesiones que dejaron fuera de combate al segunda base Aaron Hill y al jardinero derecho Cody Ross. La abismal primera mitad de Prado. Luego de firmar una extensión de contrato, el receptor venezolano Miguel Montero respondió con su peor campaña. El campocorto Didi Gregorious brilló a la defensa, pero luego se enfrió con el madero. El puesto de taponero estuvo inestable con Brad Ziegler finalmente a cargo tras los problemas de J.J. Putz y Heath Bell.

Towers tuvo en su lista de pendientes adquirir a un pitcher abridor de primera categoría, pero el empeño por el japonés Masahiro Tanaka no fructificó y se contentaron con fichar al veterano Bronson Arroyo.

La durabilidad de Arroyo, un derecho de 38 años con antecedentes de no haber sufrir lesiones graves en su carrera y con al menos 199 innings lanzados en sus últimos nueve campañas, entusiasmó a los Diamondbacks. ¿Qué le pasó al llegar a la pretemporada? No ha podido hacer mucho debido a que padece de rigidez en la espalda.

Pero la rotación sufrió una baja sensible cuando se anunció que el zurdo Patrick Corbin, seleccionado para el pasado Juego de Estrellas, se sometió a una operación de reconstrucción de ligamentos en el codo. Por la misma causa perdieron al relevista preparador David Hernández.

En la rotación quedan Wade Miley, Trevor Cahill y Brandon McCarthy, con el panameño Randall Delgado esperando ser confirmado como el quinto.

Tarde o temprano le llegará al turno a Archie Bradley. Con 21 años, Bradley es considerado como el prospecto derecho. Lo previsible es que comience la campaña en las menores para que afine sus lanzamientos secundarios.

La otra novedad de importancia fue la adición del relevista Addison Reed tras un canje con los Medias Blancas de Chicago por el tercera base Matt Davidson. De 25 años, el derecho Reed acumuló 69 salvamentos las últimas dos temporadas con Chicago. Con Putz, Ziegler, David Hernández y Josh Collmenter, Arizona podría contar con un sólido bullpen para defender sus ventajas. Arizona fue el equipo con más victorias por una carrera de diferencia en 2013, con 34.

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EL PEOR ESCENARIO:

Con los Angelinos, Trumbo viene de una campaña con promedio de .234 y jugando en la inicial. Le hace swing a todo (promedia 152 ponches en las últimas tres temporadas).

El dueño de la titularidad en el campocorto está por verse. Gregorius terminó con un magro .252 y 28 impulsadas. Chris Owings, señalado como el mejor prospecto de la organización, podría desplazarle luego que el año pasado bateó para .330 en Triple A, pero no se acerca a la maestría defensiva de Gregorius.