Ron Roenicke. (Gene J. Puskar/AP)

El clubhouse de Milwaukee tiene que ser uno de los lugares más felices sobre la tierra ahora mismo. Nada en el deporte se compara con un equipo de béisbol cuando todo le va bien. Los Cerveceros tienen marca 16-6 ahora mismo, la mejor de Grandes Ligas.

Nadie dentro de la organización se sorprende.

Los Cerveceros concluyeron los entrenamientos con la sensación de que eran un equipo bastante sólido. Se consideraban capaces de competir con cualquiera, siempre y cuando Ryan Braun recuperara la forma, la rotación se mantuviera saludable y el bullpen renovado del gerente general Doug Melvin resultara ser tan bueno como parecía.

Lo bueno es que el éxito que está disfrutando el equipo no se debe a un solo jugador ni un solo factor.

Los Cerveceros llegaron al viernes en el séptimo lugar de la Liga Nacional en carreras anotadas, en el sexto lugar en cuadrangulares y en el cuarto lugar en bases robadas. En otras palabras, saben ganar de diferentes maneras.

Ningún jugador del equipo ha registrado números asombrosos, pero Jonathan Lucroy, Khris Davis, los dominicanos Carlos Gómez y Aramis Ramírez y, sí, Braun, están disfrutando de campañas sólidas hasta ahora.

La rotación ha estado a la altura de las expectativas. De hecho, los abridores de Milwaukee se encuentran en el tercer lugar del Viejo Circuito con una efectividad colectiva de 2.57. En 22 partidos, el club ha contado con 17 aperturas de calidad (6.0 innings o más, tres carreras limpias o menos).

Y luego ese bullpen. Bien hecho, Doug.

El venezolano Francisco Rodríguez, Will Smith y Tyler Thornburg han lanzado de manera estupenda.

Hay que destacar la labor de Melvin, uno de los ejecutivos más respetados en el béisbol. Es un hombre inteligente, considerado y analítico que sabe encontrar gangas en el mercado.

Y también debemos reconocer al propietario de los Cerveceros, Mark Attanasio, quien en las últimas dos temporadas ha sacado la chequera para agregar a los abridores Kyle Lohse y Matt Garza, respectivamente. Se trata de muchos innings y pitcheos de calidad.

El manager Ron Roenicke hace que todo funcione. Es un hombre callado que no vacila, y a la vez es honesto, decente y capaz. No tiene otro objetivo que no sea ganar y ésa es la mejor forma de ganarte el respeto de un clubhouse.

Los Cerveceros tienen marca de 9-1 en la ruta, lo cual los hace lucir capaces de hacer que el verano del 2014 sea muy especial en Milwaukee.

Muchos pronosticaron que los Cerveceros terminaría en el cuarto lugar de la División Central de la Liga Nacional, lo cual quizás demuestre lo poco que sabemos. O lo mucho que subestimamos a Milwaukee. O cómo ha aumentado la paridad en Grandes Ligas.

Es posible que Milwaukee finalmente se vea en una ardua batalla con los Cardenales, Piratas, etc., pero está estableciendo sus propias credenciales.

Se avecinan retos en los próximos meses, pero los Cerveceros están cultivando confianza en sí mismos y uno en el otro, a demás de otros intangibles que los ayudarán a superar cualquier obstáculo.

Ese fue justo el mensaje que mandó Lohse tras apuntarse su cuarta victoria y mejorar su efectividad a 2.38 en un triunfo por 5-3 sobre los Padres el miércoles. El diestro considera que lo peor que los Cerveceros pueden hacer en estos momentos es precipitarse. Es mejor que sigan jugando y sumando triunfos.

En cuanto a Braun se refiere, hay quienes nos preguntábamos cómo el toletero iba a dejar atrás su suspensión por dopaje. Pero debido a que tiene apenas 30 años de edad, tendrá la oportunidad de escribirle un final diferente a su carrera.

Aun con un problema en un nervio de la mano derecha, Braun está bateando para .300 con seis jonrones. Esa es una manera de dejar atrás el pasado.

Otra forma es siendo parte de un equipo como éste, que está jugando un béisbol fantástico y emocionando para toda una ciudad.