MINNEAPOLIS -- Doble de Derek Jeter. Triple de Mike Trout. Jonrón de Miguel Cabrera. Cualquiera diría que fue una impecable coreografía para un primer inning en el Juego de Estrellas.

Este clásico de mitad de temporada en la casa de los Mellizos de Minnesota fue esencialmente un tributo para Jeter, el excelso capitán de los Yanquis de Nueva York que planea retirarse al final de la campaña tras dos décadas de una ilustre trayectoria.

Pero también se sentenció el martes con una victoria 5-3 para la Liga Americana sobre la Nacional.

Trout, cuyo doble en el quinto episodio impulsó la carrera de la ventaja definitiva, fue consagrado como el Jugador Más Valioso, un premio que dejó la sensación de marcar un cambio de guardia.

Con sus 22 años, Trout es señalado como el pelotero que debe sustituir a Jeter como el máximo referente del béisbol de Grandes Ligas.

"Yo dejaría que Mike sea él mismo. No creo que la gente tenga que estar nombrando a alguien en una categoría particular", dijo Jeter. "Tiene un futuro brillante por delante. No sé si tiene un límite para mejorar, pero si puede mantenerse rindiendo consistentemente como lo está haciendo, entonces lo vamos a tener para largo rato".

Convalidando una noche de hitos para el béisbol venezolano en el Target Field, tres de las carreras del equipo de la Liga Americana fueron producidas por jugadores del país sudamericano. Dos entraron tras el jonrón de Cabrera --el primero en un Juego de Estrellas en dos años-- y la otra mediante un elevado de sacrificio de José Altuve.

Ambos formaron parte de un contingente récord de ocho venezolanos en estos clásicos, superando la marca previa de siete fijada hace dos años en el Kauffman de Kansas City.

Con una ventaja 3-0 tras el inning inicial, Félix Hernández parecía encaminarse a acreditarse la victoria en la primera apertura de un lanzador venezolano en el clásico.

Pero la Nacional logró empatar transitoriamente 3-3 en el cuarto y se quedó sin la decisión. Igual, Hernández se fue con la satisfacción de haber conformado una inédita batería con el también venezolano Salvador Pérez.

"Primero que nada, ha sido un honor abrir un Juego de estrellas, en especial el último de Derek Jeter", dijo Hernández. "Lo disfruté muchísimo".

"Me hubiese gustado tirar nueve innings", añadió Hernández, quien toleró un hit, recetó dos ponches y tuvo un lanzamiento descontrolado en el solitario episodio que cubrió.

Max Scherzer se anotó la victoria al colgar el cero en el quinto, mientras que el cerrador de los Mellizos Glen Perkins lanzó un noveno perfecto frente a sus propios aficionados para lograr el rescate.

La Americana recuperó la ventaja en el quinto con un doble remolcador de Trout, un batazo que en las repeticiones de televisión dio la impresión de que salió de foul por la tercera base, ante Pat Neshek, el pitcher derrotado.

Tyler Clippard entró en relevo por Neshek y Altuve elevó al izquierdo para impulsar la quinta en los pies de Alexei Ramírez.

Eso fue más que suficiente para asegurar un triunfo que dictamina que la próxima Serie Mundial se pondrá en marcha en el estadio del club de la Americana. Si fuese ahora, ese equipo serían los Atléticos de Oakland, dueños de la mejor marca en las mayores con 59-36.

No es una ventaja que se debe menospreciar, ya que 23 de los últimos 28 campeones dispusieron de la localía en cuatro del máximo de siete juegos en el Clásico de Otoño.

Con tres titulares en la alineación de Nacional, los Cerveceros de Milwaukee trataron de mantener a flote al equipo del Viejo Circuito. El tercera base dominicano Aramis Ramírez conectó un sencillo para prender el rally ante Jon Lester y luego anotó tras el doble de Chase Utley, de Filadelfia. Jonathan Lucroy, el receptor de los Cerveceros, remolcó la otra carrera con el primero de sus dos dobletes remolcadores.

Jeter fue el foco de atención del duelo que reúne a lo más granado de las mayores.

El torpedero de 40 años recibió ovaciones de más de un minuto cuando se presentó para su primer turno en la baja del inning inicial y luego cuando fue relevado por el cubano Ramírez al abrir la alta del cuarto.

Esta despedida no alcanzó el mismo grado de impacto emotivo que tuvo el adiós de Mariano Rivera el año pasado en el Citi Field de Nueva York, donde todos los jugadores dejaron que el relevista panameño quedara solo en el montículo para dar una reverencia ante los fanáticos.

Jeter, en cambio, procuró que no se hiciera mucha fanfarria, inclusive en la arenga que dio en el camerino previo al juego.

"Sólo quería darnos las gracias y lo cierto es que somos nosotros los que le estamos agradecidos", declaró Trout.

Jeter se fue de 2-2 en el juego, con un doble ante Adam Wainwright y luego con un sencillo frente al dominicano Alfredo Simón en el tercero. Ese imparable le permitió dejar en .481 su promedio en los Juegos de Estrellas, producto de 13 hits en 27 turnos. Se trata del segundo porcentaje de jugadores con 20 o más turnos, por detrás de Charlie Gehringer.

Trout, quien en las últimas dos campañas debió conformarse como escolta de Cabrera en las votaciones del Más Valioso de la Americana, se convirtió en el segundo Más Valioso más joven en un Juego de Estrellas, unos tres meses más viejo que cuando Ken Griffey Jr. obtuvo el laurel en 1992.

A Yasiel Puig, uno de los cinco cubanos que participaron en el partido, no le fue bien. Luego de irse en blanco en el derby de jonrones, el jardinero de 23 años se ponchó en los tres turnos que tomó el martes.

"Si es en casa o afuera, no importa", dijo Puig sobre si la derrota de la Nacional es una mala noticia para sus Dodgers, que con 54-43 ostentan el mejor récord en su circuito. "Lo que se necesita es tener un bueno equipo. Me da igual. Si podemos estar en la Serie Mundial, yo pienso que nos irá bien".